02 diciembre 2008



No, no vas a ser poeta.

Me lo dijo mi madre, al peinarme las trenzas,
una mañana
de despedida mustia e indolente,

entonces yo tenía
desagües para letras en los dedos
que desangraban sueños y misterios velados
entre angustias de ciega
y soñaba en naranja
aquella savia mía
que se extendía leve.
Quería ser poeta.

No pude ser.

Eso lo descubrí mucho más tarde,
después de que las noches infladas con vigilias
confesaran taludes pegajosos.

No pudo ser.
Se desgajó el azar, cuando perdí las trenzas.


L. Arellano

22 comentarios:

Walter Portilla dijo...

Querida Luisa, la poesía está en la sangre, yo pienso que todos la tenemos.
Tu idea del deseo tierno de querer ser poeta, equivale a querer vivir de tus versos, verdad? Eso sí que es difícil, si no imposible. Pero cada frase tuya, cada escrito que nos dejas, va con alma, va con mucho sentimiento y si este poema de hoy día lo dices por ti, yo te digo que no, no te creo. Poeta fuiste, lo eres, lo seguirás siendo. Un abrazo.

Luisa Arellano dijo...

No Walter, el ser famosa no es lo más importante que deseo y el vivir de escribir poemas, pues jejeje eso es directamente una quimera.

Creo que a menudo confundimos lo material (fama, dinero) con conseguir estar satisfechos con nosotros mismos, es decir, alcanzar la cúspide de lo que hagamos. El “cochino dinero” no lo es todo, por mucho que mediante cumbres y zarandajas nos hayan arrastrado a un mundo donde esos parecen ser los únicos valores por los que luchar.

En el poema hablo de las trabas que la vida pone a algunos poetas para que se desarrolle el germen que tienen dentro. Si de verdad uno se siente poeta, va a luchar lo indecible por ser capaz de serlo con todas las consecuencias. Es decir hacerlo bien para poder expresar todo lo que lleva dentro y tiene que hacerlo lo suficientemente bien como para encontrar su propia aceptación.

Con las otras cosas que me dices estoy totalmente de acuerdo. Nací poeta, eso lo sé, pero no sé si al final lograré ser poeta plena pues lo cierto es que (y así me considero) soy una aprendiza de poeta en pelea diaria con la vida para conseguir tener una voz clara que diga lo que siento. Me falta mucho por aprender aún y en ello estoy.

Un beso grande… por aguantar mi perorata jejeje

Georgia dijo...

Por suerte el cabello crece y siempre puedes hacer las trenzas, así mismo el poema en la punta de tu dedo

Me gusta tu manera de decir

Un abrazo

Carlos Serra Ramos dijo...

Bueno, repito, los duendes llevaron mi anterior comentario. Te decía…

Pues sí, salvaste con fortuna las piedras del camino porque naciste con las mieles del Parnaso en tus arterias. Quien lleva en la sangre ese dulce veneno no se puede evadir ni de uno mismo, es una procesión de mariposas, o gusanos, exorcizando el alma según se exprese el amor o la denuncia.

Un bello poema que incrementa el nivel de tu obra.

Salve poeta, mi beso en tu frente.

Carlos
______________

Luisa Arellano dijo...

Tan cierto como que hemos de morir, Georgia. Claro que sí, el cabello vuelve a crecer y por aquí andamos con la melena al viento dispuestos a lucir de nuevo las trenzas.

Un abrazo grandote

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

Ayyyy! veo la carita de la niña, tan indefensa ella al decirle que no puede ser poeta. Y eso que... "entonces (ella)tenía
desagües para letras en los dedos".
A veces hay que corregir hasta a las madres y decirles que están equivocadas.
Un beso grande
Ángeles Fernangómez

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Luisa...

Cuando niños tuvimos tantos sueños y queriamos cuando grandes ser tantas cosas, que ahora de adultos vemos que muchas no pudieron ser.

Lo único real es que la niña que quería ser poeta ahora lo es, basta con leer tus poemas para comprobarlo y saber que aunque hayas perdido las trenzas se quedó en ti el alma de poeta.

Un abrazo.

cristal00k dijo...

Ni te imaginas. Me has emocionado hasta las lágrimas Luisa querida. Soy muy tonta, lo sé. Pero que maravilla...
Un beso grande y mis respetos.

MBI dijo...

No podía ser poeta quien ya era poesía...mirando la vida

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Pues te equivocas de pleno, niña, porque sí fue, si es, con trenzas o sin ellas, y para muestra un botón.

besos
Marian

conxa dijo...

buena simbologia la de las trenzas.

Yo también me corté las trenzas, y deje de escribir.
(ppor una razon o por otra, pero ya no se tiene la misma fuerza, al menos yo)

Total que lo he dicho de una manera que parezco sanson me corto el pelo y pierdo la fuerza, joeerr como me he expresadoooo eh niñaaaa???

Luisa Arellano dijo...

Carlos, con amigos así es imposible no seguir en la lucha por la superación de cualquier contratiempo... incluídas las pérdidas de trenzas, claro. :)

Un beso muy grande.

Luisa Arellano dijo...

A las madres en general y a las madres superioras si hace falta jejeje No perdiendo las ganas de superación, todo está a salvo. Hay que estar atentos a que nadie nos las esconda.

Envío urgente un besote hacia la Capitallllll

Luisa Arellano dijo...

Cristal, corazón, sentí como un escalofrío cuando te leí. Lo que me dices es lo mejor que se le puede decir a quien, después de muchas cosas... intenta ser poeta. Qué alguien sienta lo que tu expresas y se identifique con ello hasta ese punto es fabuloso. ¡Ea, pero no llores! que en nada voy a poner un soneto para reirnos de nuevo y relajar tensiones jejejeje.

Que las observadoras nos merecemos muchos homenajes.

Besos

Luisa Arellano dijo...

Pues si, Rafael, eso es lo importante no perder de vista nunca la meta. Y acabar el camino satisfecho.

Un abrazooo

Nerina Thomas dijo...

Las trenzas son una escusa. El que escribe nunca deja de escribir. A veces. uno se corre por alguna circunstancia, pero vas a volver a hacerlo . Te lo aseguro. Son tiempos de desierto, sólo eso.
un cariño

Luisa Arellano dijo...

María, esas ventanas tuyas son un lujo.

Bienvenida a mi modesto ático.

Luisa Arellano dijo...

¡Ay, Marian! y qué lucha para ir arañando trocitos de terreno... pero que gozo ir viendo como poquito a poco las palabras van tomando forma.

BEsazo!

Luisa Arellano dijo...

Jajajajaja, Conxa que tú también eres una observadora de la vida y como habrás visto por ahí arriba, el pelo vuelve a crecer y de nuevo nos podemos hacer trenzas... o dejar la melena suelta y a lo loco! la cuestión es haber llegado aquí y ahora ¿o no? :)))

Besotes guapa!

Luisa Arellano dijo...

Ya ves Nerina que yo las ganas no las perdí y que por aquí sigo, pero lo cierto es que aunque todo fluya más tarde o más temprano, hay parones impuestos que dejan cicatrices.

Gracias por acercarte a mi blog.

Encantada.

Antón Abad dijo...

Creo que se equivoca Luisa, Ud. es poeta; ahora, si se refiere a los que tienen la poesía como fuente de recursos, no se fíe, la expresión a tiempo completo es más que sospechosa. Son los desagües de los dedos, el síntoma más claro, y lo ue le cortaron, fueron apenas las trenzas.

Luisa Arellano dijo...

Antón, recibir tu visita me honra y no te preocupes, como puedes ver en lo que explico por ahí arriba, yo también pienso como tú respecto a la dedicación exclusiva y el pelo vuelve a crecer y crecer...

Perdón por el tuteo, Abad, pero aún con capucha me resultas cercano.

Estás en tu casa.