08 abril 2010

TIEMPO


Ya no están las palabras dispuestas en racimo
para adornar balcones,
ni dispersan su aroma los gritos de los niños
jugando al escondite,

la resolana se quedó solitaria
luciendo alguna hilacha
como reminiscencia de recuerdos bordados

ni tan siquiera tañen las campanas a muerto

y en la quietud del verbo se desangra
un pueblo abandonado
a su destino.



Luisa Arellano

35 comentarios:

Terly dijo...

Bellísimo poema acompañando a una bellísima foto llena de tristeza y melancolía.
¿Cuántos pueblos quedaron en el recuerdo... o en el olvido...
Talaverilla la Vieja ¿recuerdas?
Hoy son las aguas del Tajo las que "menean" sentimientos que quedaron aprisionados entre sus muros, o rezos que nadan por el interior de su iglesia.
Un beso pueblerino, paisana.

Sílice dijo...

¡Niña! qué me gusta todo lo que escribes...y me llega. Me gustaría que me lo enviases todo a la radio, así que ya sabes. ¡Éste es muy bello!

Un abrazo.

Laura Gómez Recas dijo...

¡Qué belleza de poema, Luisa! Nostalgia acumulada en los versos. La primera estrofa te extermina. No hay nada más triste que un pueblo en la muerte.

Besos.
Laura

Aseret dijo...

Me gusta la serenidad del poema a pesar de la nostalgia que lo envuelve.
Besotes Luisa.
:)

Poseidón dijo...

LUISA,

que bello poema, me gusta mucho:

"y en la quietud del verbo se desangra
un pueblo abandonado
a su destino."

Eso es!!! los tiempos cambian, continuamos en este camino y el ser humano en acción desde siempre para siempre, no nos queda otro remedio..

Ahhhhhhh, lo que me gusta mi pueblo, siento "SAUDADESSS" como dicen mis amigos en PORTUGAL.

besos menina

Rayuela dijo...

belleza y nostalgia,belleza y melancolía,belleza y tristeza hay en tus versos.

un beso*

Abi E. dijo...

Hola Luisa, cuanta melancolia se lee en tus palabras.

Besitos
el lio de Abi

Adolfo Payés dijo...

Después de mi ausencia es estupendo volver a leerte... me quedo como siempre por tu espacio..

Con nostalgia en tus versos.. pero hermosamente escrito..

Un gusto disfrutar de tus letras.

Un abrazo
Saludos fraternos..
Que disfrutes del fin de semana..

media luna dijo...

Nunca debería morir un pueblo entero donde los niños jugaron, los amantes se besaron y las flores adornaban sus balcones. Nunca deberían dejar de sonar las campanas.
Una delicia leer este poema, emblema de los pueblos a extinguirse.
Mis más sinceras felicitaciones y mi admiración por tu poesía tan excelentemente bordada.

Antonio del Camino dijo...

El tiempo, apresado en tus versos, que leo y releo y vuelvo a leer, gozando en su verdad y su cadencia.

Un abrazo.

anabel dijo...

Tristeza de pueblos que son solo ladrillos, sin vida, sin esperanza.
Precioso poema.
Un abrazo y que tengas un buen fin de semana.

Jesús Arroyo dijo...

¿Cómo has dicho?
"... y en la quietud del verbo se desangra..."
No se ha llenado el pueblo, dájalo así, parado siempre que tus versos sean estos.
Besos, Luisa.

Luisa Arellano dijo...

Un pueblo abandonado es algo sumamente triste, Terly. Hace algún tiempo que no me acerco a Talaverilla cuando la sequía deja al descubierto sus restos. Te juro que allí, entre aquellas piedras amontonadas, he sentido una congoja enorme y se me escapó más de una lágrima... y eso que yo sólo lo conocí de oidas. Tengo una foto de hace algunos años, sentada en los cimientos de "Los Mármoles" con el agua a mi alrededor, y otra apoyada en los troncos secos pero aún ergidos de dos árboles de la calle principal y son fotos tristes y melancólicas... ¡cuántas vidas detrás, mi querido paisano, cuánta pena!

Luisa Arellano dijo...

Mi querida Inma, ya sabes que estoy muy liada con otras cuestiones, pero intentaré mandarte más... de todas formas, como siempre te digo, tienes mi permiso para difundir lo que gustes del blog.

Gracias por tu compañía y cariño.

Luisa Arellano dijo...

Estamos de acuerdo, Laura, como le digo a Terly, la tristeza de un pueblo abandonado es inmensa.

Besos, poetaza.

Luisa Arellano dijo...

Me alegra muchísimo que estés por aquí Teresa, ya te habrás fijado que yo también ando ausente... pero será momentáneo :)

Un beso muy grande.

Luisa Arellano dijo...

Poseidón, tú tienes un pueblo que se mantiene fresco y jovial, donde la gente es encantadora... además también es el pueblo de dos de mis hermanos jejejeje los almaraceños sois geniales!!

No te olvido, mi buen amigo y paisano.

Besos

Luisa Arellano dijo...

Rayuuuuuuuuuu!!! tú eres un cielo :)

Besosssss

Luisa Arellano dijo...

Abi, cuánto echo de menos pasear esos paisajes inmensamente bellos que nos ofreces.

Eres un lujo, mi amigo.

Besos.

Luisa Arellano dijo...

Adolfo, estamos alejados de nuestros blogs por motivos ajenos a nuestra voluntad. Ya vendrán tiempos mejores, mi amigo.

Deseo que te encuentres bien de salud.

Un abrazo enorme.

Antonio H. Martín dijo...

Bello poema, Luisa, bello y triste. En un pueblo así imagino que se siente lo mismo que ante unas viejas ruinas: que todavía se siente, a pesar del paso del tiempo, el hálito de vida que allí estuvo, que allí habitó.
Nos causa tristeza porque es una imagen muy concreta y vívida que nos habla de la caducidad de seres y cosas.
Pero no nos dejemos engañar: seguro que esa alegría que vestía sus viejas calles habita ahora en otras latitudes. Es que la alegría, como la misma vida, es muy viajera.

Un abrazo.

Antonio H. Martín dijo...

Ah, perdona, Luisa: se me olvidaba decir que en cuanto pueda me compro un pueblo de esos de la sierra o del valle, para llenarlo de libros y algunos buenos amigos. Para que desde sus calles empedradas y de sus balcones tenga la luna ojos amables que la miren.

Otro abrazo.

MarianGardi dijo...

Luisa, con lo que a mi me gustan los pueblos y la gente los abandona y los deja tirados, comiéndoselos la lluvia y el silencio.
Besos amiga

María Socorro Luis dijo...

Me gusta sobre todo el primer verso.
Un precioso poema para esos pueblos, casi siempre hermosos y pintorescos, que quedan vacíos...

Cariños. Soco

CaminanteDeNoche dijo...

Hermoso poema con esas palabras y esos versos que tan bien sabes utilizar y combinar.

Espero que estés bien, la poesía siempre nos salva un poco de este áspero mundo.

Un abrazo

cristal00k dijo...

No muere del todo lo que se recuerda amiga. Y menos aún en tan precioso verbo.
Besos crack!

Terly dijo...

Querida Paisana:
Yo vi día a día como iba desapareciendo bajo las aguas Un pueblo con su historia y al que yo había ido a bailotear más de una vez.
Un beso.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Un lugar abandonado, sin tiempo, con ese desangrarse que lo tiñe todo y nos aquieta...

Besísimos
Marian

ybris dijo...

Un pueblo abandonado es la encarnación de muchos fracasos y la tristeza de ilusiones perdidas.
Sólo versos como estos pueden infundirles la perpetua nobleza de sus ruinas.

Besos.

Francisco Javier dijo...

Hermoso, bonito, muy bonito, delicado y sutil plasmado con belleza, en mi espacio tienes un regalo, un besito con cariño.

Luisa Arellano dijo...

Me alegra haber compartido con vosotros la sensibilidad a flor de piel ante pueblos que desaparecen pero que tienen sus calles y paredes impregnadas de muchas vidas.

Miles de besos.

Jaht dijo...

¡Que lástima que los pueblos mueran!, ¡que injusto!. Es el fin de la inocencia devorada por lo pragmático, lo competitivo....son la primera consumición del consumo.
Cuando el hombre vuelva a ser humano recuperará los pueblos. ¡Ya estamos tardando!.

Carlos Serra Ramos dijo...

Merecidísimos elogios, Luisa, aquí no cuenta el "qué bonito" por quedar bien. El poema contiene toda la tristeza de lo ausente, de la vida, y que la hermosa fotografía potencia aún más si cabe. Me causa la sensación de que alguien está por aparecer de las aguas del pantano reclamando su pueblo.

Una maravilla, Lui.
Dos besazos para ti que bien te los mereces.
........Carlos

luzbelguerrero dijo...

¡Parece mentira lo guapas que se ponen las palabras cuando Ud. las acicala querida Luisa!
Pronto llegará el tiempo en que los hombres (aquí también incluyo a las mujeres), sepan que no hay tesoros bajo los pueblos fantasmas, sino que lo son estos, para los buscadores de una vida mejor

Alfredo J. Ramos dijo...

Pero cuando uno se echa a andar por un pueblo abandonado, si se consigue contener la tristeza, no tarda en llenarse todo de voces. Hermosas palabras, Luisa.