15 octubre 2006

MUERTA



¿Dónde estabas esa noche
cuando su cuerpo de virgen
se rompía contra el suelo?

una niña,
tan sola y de sola, muerta. (Lucía-333)




Muerta en la soledad de un número,
en la soledad de las bajas colaterales
que ampulosas relucen
en la primera página del New York Times,
posible premio pulitzer de un trabajo bien hecho.

Nada en la soledad de los sin nombre.

Aguacero segado en las causas justicieras,
apenas eres gota evaporada sin razones ni causas.

Adormecido el sol, tiembla de injustos días,
de aborregadas ignominias
con las que curten algunos su bagaje de miedo.

Muerta, gritaste al mundo,
pero el mundo está sordo a los lamentos
y dice que no tiene medida para horrores legales,
ni para gotas de agua desecadas.

No hay palabras que curtan
tu piel desaforada
ni tu vientre vacío de futuros,
no hay justicia que devuelva la vida,
ni torrentes que laven las manchas del fracaso.

Este fracaso romo
que me hermana, sin pausa,
a los dedos de asesinos voraces.
***
**
*


Luisa Arellano 2006