11 enero 2009

COMO BULTOS



A Manuel Arocas, in memoriam.


Todos, nos fuimos escurriendo como bultos
de la baca del autobús aquél
donde viajamos innumerables veces
hasta la claridad capitalina
con la excusa de comprarnos zapatos
o la mini más corta todavía

y en realidad
no importaban bastante
las compras ni los largos

eran los quince años
que empujaban
ávidos
por retirar el velo del domingo
con el temor al beso del pecado

en los dedos
nos nacieron verdades absolutas
y en los labios
las palomas volaron
en silencio

y nos seguimos escurriendo
muchos años después
cuando los nombres comienzan
a labrarse en la piedra
y el corazón, ya polvo, regresa
con la excusa
de ir a comprar zapatos
nuevamente.


Luisa Arellano

La niña que fui y la mujer que soy, le debían a Manuel Arocas un adios desde las primeras horas del 2009. Una vez, existieron unos chiquillos que empezaban a volar: "Los Canus" ... bultos en el autobús de la vida...

Para que este homenaje esté completo, me faltaba añadir la música. Hay muchas canciones representativas de aquellos maravillosos 1968 a 1971 pero la canción por excelencia que representa a aquella pandilla sin ningún tipo de dudas es "Todo tiene su fin" de Los Módulos que aquí os dejo. El vídeo es de mala calidad, pero la música es perfecta.


***

35 comentarios:

Jaime Riba dijo...

holaaaa! que tal? muy original el blog! ^^ me gusta mucho! como podras ver ya te sigo! espero verte por mi blog comentando y tb espero que me sigas! :) besos! me pasaré más a menudo! =D chao!

Jaime

marisa dijo...

Me dejas sn palabras...La adolescencia arañada, los quince, los diecisiete.Y los años pasando, inexorables. Una maravilla de poema Luisa, de los que calan. Un abrazo enorme

Jaime Riba dijo...

muchas gracias! me sigues y asi estamos en contacto? bs! chao!

Jaime

MarianGardi dijo...

Bello paisaje de una edad cuando los zapatos costaban 300 pesetas hoy dos euros, te acuerdas Luisa del precio de esos zapatos?
Y la peluqueria 50 centimos de euro unas 60 pesetas;
Cuanto ha cambiado todo, allà por los años 70 que bonitos recuerdos, cuando bailabamos con tocadiscos.
Besos reina mia

Antón Abad dijo...

Seguro que el Sr. arocas sonríe cómplice de recuerdos y satisfecho de amor tras sus palabras. Enternecedor y bello poema Luisa.

Antonio Castellón dijo...

Hola, Luisa.
Me gusta tu poema y el anterior de "mujer cristalizada".
Por aquí se respiran buenos aires, y me alegro de haber venido. Llevaba tiempo leyendo tus comentarios en otras bitácoras, y hoy me he decidido a acaercarme.

Un saludo de otro bulto.

Walter Portilla dijo...

Querida Luisa, por qué los domingos siempre nos significaron besos? yo iba a la iglesia, la misa de las 11, sólo por recibirlo! soy católico, muy cierto, pero siempre en domingo.

Tu añoranza del ayer, mezclada con la interrogación del mañana y la sapiencia del hoy, se hunde en la no alegría del lugar al que vamos y en el que seremos todos, finalmente. Pero queda el camino recorrido, la palabra hermosa que labra corazones y es imagen que dura más que la labrada en piedra, más que muchas generaciones, aunque el cuerpo regrese siempre por esos zapatos en que guardó su poesía.
Mil besos Luisa, expresos, dichos, hechos, marcados en tu libro de vida.

cristal00k dijo...

Donde quiera que esté, estará contento tu amigo Luisa. Y con la sonrisa del recuerdo en el alma.
Precioso querida.
Un beso.

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Querida Luisa,

tu poema me ha llegado fuerte.
Es bello muy bello y nostálgico.

Felicidades.

Un beso muy fuerte.

Cris.

Verónica Rodríguez Orellana dijo...

Escribir es hacer presente y recrear un instante .Hermoso homenaje.Me encantó

Tormenta dijo...

Recordar los momentos vividos con felicidad, es hermoso, pero hay que seguir, la vida siempre nos sorprende...

Un abrazo,

T

Nancy dijo...

Los que amamos se quedan con nosotros, los llevamos siempre dentro. Antes era muy muy escéptica, ahora creo que no tanto... pienso que vienen con nosotros. Estos versos son prueba de que los escribiste con esa parte de Manuel que se quedó en ti y que llevas en el corazón.

Luisa Arellano dijo...

Por aquí estamos Jaime :)

Suerte y adelante con ese teatro!

Un beso y bienvenido.

Luisa Arellano dijo...

Es una sensación extraña, Marisa, una parte de mí en alguna parte se ha resquebrajado.

Los amigos de la infancia y la adolescencia, para mí al menos, a pesar de no haber vuelto a vernos en algunos casos forman una base firme donde muchas veces mi yo vuelve para reconocerme y tomar fuerzas.

Gracias por tu ánimo constante.

Besos

Luisa Arellano dijo...

Si marian, bellos recuerdos de una época donde aún no sabíamos de los pesares de la vida. Por eso lucen tan expléndidos.

Lo del tocadiscos era genial, en los guateques siempre ponían los discos los menos agraciados... o lo s más tímidos jejeje

Besote

Luisa Arellano dijo...

Antón, estoy segura de que es así. Su final ha llegado demasiado pronto, pero sigue vivo en nuestro recuerdo.

Gracias por tan cariñoso comentario.

Un beso

Luisa Arellano dijo...

Bienvenido, Antonio, me alegra que te hayas atrevido a traspasar la puerta. Así he podido ver que escondes muchas cosas buenas en tu blog.

Las iré descubriendo a medida que pueda... y es que los bultos... tenemos mucho que contar ;)

Gracias por venir con tanta simpatía y buen hacer.

Ponte cómodo.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Luisa...

¡Ay! de aquellos maravillosos años, bellos e inolvidables años de adolescencia.

¿Cómo poder olvidar aquel despertar a la vida y al amor?

El poema lo dice todo y dibuja perfectamente las locuras juveniles.

Un abrazo.

Luisa Arellano dijo...

Qué comentario más cálido, Walter, y cuánto te lo agradezco.

Poco a poco la realidad se va imponiendo y la pérdida de los seres que formaron parte de nuestra vida, nos acerca más a esa realidad de finitud con la que nacimos. Sebemos que ese es el final, pero duele.

Muchos, muchos besos.

Luisa Arellano dijo...

Claro que si, Cristal.

Un millón de gracias.

Luisa Arellano dijo...

Algunos sois aún demasiado jóvenes, Cristina, y yo espero que tardéis mucho en acercaros a momentos de este tipo.

Mil gracias por tu presencia.

Luisa Arellano dijo...

Gracias, Verónica, sólo nos queda regar el recuerdo para que o se marchite nunca.

Besos

Luisa Arellano dijo...

Tienes toda la razón, Tormenta, nada se detiene y nuestra obligación es vivir, siempre hay ventanas y puertas por abrir.

Un beso

Luisa Arellano dijo...

Como le decía a Walter, la vida nos va acercando a la certeza de la finitud que traemos colgada en la etiqueta.

No seas escéptica, los que se marchan siguen viviendo el el corazón y los recuerdos de los que se quedan.

Besos, Nancy.

Luisa Arellano dijo...

Lo cierto es que hubo tanto bueno entonces, que puede con las penas del adios.

Fuimos felices y eso, eso es el poso que queda.

Un beso grande, Rafael.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Me quedo con tu nostalgia, princesa...

Besísimos.
Marian

Luisa Arellano dijo...

Compártela conmigo, Marian, que llevo unos días en que me pesa demasiado.

Son momentos.

Gracias corazón.

conxa dijo...

" ávidos por retiral el velo del domingo"

Creo que expresarlo mejor imposible. ¡ los modulos! madre mía Luisa que he hecho marcha atrás por un momento....y me he quedado blandita, blandita...

HAy piezas importantes del engranaje que se van quedando por el camino...

besos.

Luisa Arellano dijo...

Si, conxa, supongo que es inevitable que así sea.

Una miradita al pasado de vez en cuando también es buena, no debemos olvidar nunca a los que fuimos y que al fin y al cabo forman la peana de lo que somos.

Cuando estuve buscando la canción de módulos me di un buen baño de la música de aquella época y he pensado que crearé en el lateral un apartado para ir poniendo cada semana uno diferente. En cuanto tenga un ratito me pongo.

Besos

CaminanteDeNoche dijo...

Hola guapa, no muy lejana esa adolescencia de la del 75 u 80, aunque ya era el inicio de una nueva época y sociedad.
Estupendo y nostáligo poema, evocador de viejos recuerdos.

Muchos besos

Aseret dijo...

Me pilla un poco de refilón. En los 68 tenía dos años y en el 71... cinco, si no me fallan las cuentas... jejeje.
Me ha gustado mucho el poema, seguro que este recuerdo que evocas al Sr. Arocas está lleno de mucho movimiento a pie y en autobus.

Besotes Luisa, siempre es un placer entrar en tu blog.

Besotes.

Luisa Arellano dijo...

Pocos añitos de diferencia, pero ya se perfilaban cambios importantes en la sociedad. De todas formas yo creo que los años de la inocencia fueron por entonces muy parecidos.

Gracias por venir a compartir, un beso.

Luisa Arellano dijo...

Ay, Teresa, es que tú eres una chiquitina aún jejeje y yo... como ya os enseñé en un post...¡soy abuela!

Aquellos años estuvieron llenos de una dulce inocencia y de un cariño entre todos que ha resistido el paso de los años. La pandilla por cuestiones de los trabajos de nuestros padres se repartió por toda España y luego algunos hemos tenido contacto y sabemos de los otros por los que viven más cercanos... fue una época maravillosa.

Gracias, Teresa.

Virginia Arocas dijo...

Gracias Luisa por dedicar esas bellas palabras a mi padre recordando esa época que tan significativa fue para él y así es como nos gustaría que se le recordase lleno de vida e ilusión.
Un fuerte abrazo de su familia.

Luisa Arellano dijo...

Anoche regresé de pasar el fin de semana en Alcántara y este mensaje me llega doblemente, pues cuando regreso de allí mis emociones están mucho más a flor de piel.

No tienes que darme las gracias, Virginia, soy yo quien te las da de corazón por estar aquí poniendo el mejor broche a mi pequeño homenaje a tu padre.

Como bien dices, aquella época fue muy significativa para él y yo te confirmo que para él y para todos nosotros, aquellos "bultos" que la vida desperdigó por la geografía española siendo niños aún, cargados de ilusiones y de sueños.

Tal y como le digo a Marisa en mi respuesta a su comentario "Es una sensación extraña, una parte de mí en alguna parte se ha resquebrajado.

Los amigos de la infancia y la adolescencia, para mí al menos, a pesar de no haber vuelto a vernos en algunos casos forman una base firme donde muchas veces mi yo vuelve para reconocerme y tomar fuerzas"

Nunca olvidaré a aquella pandilla, porque forma parte de mi yo más limpio y real. Arocas se nos ha ido demasiado pronto, pero vivirá en nosotros siempre.

Os acompaño en el dolor y os deseo a toda su familia mucha fuerza para sobrellevarlo.

En mí tenéis a una amiga con la que siempre podéis contar.

Me han emocionado tus palabras, gracias.